¿Qué estamos haciendo con nuestra profesión? (y 2)

Mercado
martes, 6 de marzo de 2012

En el artículo anterior comentábamos que el problema de los consultores de Business Intelligence es que somos vistos como picadores de código o técnicos de tres al cuarto.

En primer lugar, conviene delimitar cual es nuestra profesión, y tomo para ello la definición del experto Aníbal Goicochea:

Un consultor de BI es aquel que puede sentarse con los usuarios que gestionan una empresa, para escuchar y comprender que procesos tienen… para luego poder analizar y diseñar el sistema de información que requiere la organización.

Es decir, si nos llaman no es por nuestra cara bonita, ni por saber escuchar y/o comprender. Es para que diseñemos un sistema de información. Por lo tanto, no debería extrañarnos ni avergonzarnos que se reconociese nuestro perfil técnico, porque tal vez somos de los pocos consultores que al marchar no solo entregamos un Powerpoint o un informe Word. Nadie confundiría al consultor Urdangarín con un técnico del tres al cuarto.

Por lo tanto, sí, un consultor BI debe tener una sólida formación técnica, y debe conocer y seguir unos determinados patrones fruto de muchos años de experiencias propias y ajenas.

El problema está, creo, en que muchas veces asumimos –y queremos- trabajos que no son propios del perfil de “consultor BI”.

A veces se espera que el especialista BI sea un consultor de negocio. En mi opinión, salvo que el consultor tenga mucha experiencia en un determinado sector o entorno, su criterio sobre el contenido de los informes o dashboards es casi irrelevante… Cuando asumimos ese papel, tendemos a equivocarnos con facilidad, y la gente puede creer que somos “meros técnicos”, cuando en realidad es que sencillamente no sabemos como valorar los costes del transporte de crudo en tuberías isobáricas (inciso importante: Si no sabes algo, pregunta, nadie se lo tomará mal).

También, habitualmente, dedicamos muchas horas de nuestra jornada peleándonos con arbitrariedades varias y propias de cada fabricante BI. Muchas veces el consultor BI asume el trabajo de construcción de los informes (en el caso de cuadros de mando y dashboards, siempre). En realidad, el consultor BI apenas tiene alternativas. La construcción de los informes/reports/dashboards es una tarea técnicamente compleja con las soluciones tradicionales, que el usuario muchas veces no quiere, ni puede, ni sabe hacer. Por algún motivo que no queremos afrontar el usuario sigue prefiriendo el Excel. Tal vez la culpa es nuestra por crear unas expectativas demasiado elevadas. Todo influye y todo ayuda a responder la pregunta que encabeza este artículo.

Pero no todo es culpa de los fabricantes. Lo integradores también tienen una parte importante de la responsabilidad. Cuando eres un integrador y tienes un equipo de 100 o 200 consultores lo que te interesa es tenerlos a todos facturando, y cuanto más complejos y engorrosos sean los proyectos, mejor. Y si has de vender licencias, que sean las más caras de todas, que toda ayuda es poca cuando se trata de cubrir los objetivos trimestrales. ¿Seguro que estos integradores recomiendan lo más conveniente para el cliente en cada caso? ¿O recomiendan aquellas herramientas que les dejan más margen comercial? O, peor, ¿No nos estarán recomendando la herramienta que requiere más trabajo de “consultoría” y que permitirá tener a más recursos colocados durante más meses?

Por lo tanto, en mi opinión, el problema de nuestra profesión no es la banalización del BI… sino lo contrario. Existen agentes del mercado que les interesa que sea complejo, técnico e inaccesible. En el fondo, los consultores BI tenemos un problema de credibilidad parecido al que tienen los bancos. Nadie sensato les pide ya asesoramiento sobre cómo invertir el dinero.

Pues ésta es, más o menos, mi opinión. ¿Cómo lo ves tú? ¿Crees que existe un problema en nuestra profesión? Y si es así, ¿Cuál es la causa?