La esencia del BI Beers

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miércoles, 8 de septiembre de 2010

Como de costumbre, os cuento mi visión personal sobre el evento BI Beers celebrado ayer en Barcelona. En esta ocasión, será una visión más personal que nunca, porque volvió a ser un éxito de asistencia, y resultó inevitable que surgieran conversaciones paralelas entre diferentes grupos.

Al grano, éramos diez. Sobre todo, proveedores de software, consultores e integradores. Como siempre, se mantuvo la esencia del BI Beers, y pudimos charlar sobre el sector del Business Intelligence, y conocer lo que unos y otros vamos haciendo en nuestros respectivos ámbitos. A nadie se le ocurrió, afortunadamente, venir a vender servicios y repartir tarjetas. La aclaración es oportuna, porque se comentó que en los primeros BI Beers no se contemplaba el intercambio de tarjetas... aunque en aquella época solíamos ser 4 que nos conocíamos y disponíamos de la información de contacto (bueno, eran, que yo no estaba).

Se hablaron cosas interesantes. Por ejemplo, sobre el uso de data mining en España, sobre el que todos hablamos pero que nadie ha visto. Bueno, un asistente conocía a alguien que trabajo con uno que sí. También se habló sobre las diferencias entre trabajar en una empresa grande o pequeña. Y sobre el open source, y la conveniencia de ponderar los gastos/ingresos de integración frente a los gastos/ingresos de la venta de producto. Es una valoración doble, que debe hacer tanto el cliente (que paga) y el implementador (que ingresa).

Pero la cuestión que más llamó mi atención fue una reflexión sobre si el datawarehouse tiene hueco dentro de las aplicaciones empresariales del futuro. Más o menos se venía a decir que gracias a la potencia actual de las máquinas, y a la tendencia a vender soluciones “empaquetadas”, llegaría un momento en que ya no sería necesario un Datawarehouse. Se dijo, incluso, que todo sería tecnología asociativa, que toda la información estaría en grandes máquinas y que los usuarios sólo deberían preguntar, como quien pide una barra de pan en la panadería. Disculpadme si no reflejo la literalidad o exactitud de lo que se dijo, pero a mí me sonó todo muy raro. Diría, incluso, que había animus iocandi o ganas de provocar. Me explico:

Para mi está muy claro que el Datawarehouse entró en nuestras vidas para quedarse, que hay motivos importantes que justifican su existencia, y que es la base de un buen sistema analítico. La “tecnología asociativa” es un bluff marquetiniano. Y que mientras los sistemas ERP estén lejos de venderse preconfigurados... hablar de datawarehouses preconfigurados es ciencia ficción. He dicho. :-P

Bueno... pues eso es, más o menos, lo que se dijo en mi lado de la mesa.