Business Intelligence
sábado, 05 de diciembre de 2009

En defensa de un modelo de negocio obsoleto

Dibujo de Eneko que se ha convertido en la imágen del manifiesto en defensa de los derechos fundamentales en internet

Esta semana un grupo de internautas ha creado el "Manifiesto en defensa de los derechos fundamentales en internet" como respuesta al anteproyecto de ley sobre la "Economía Sostenible" (PPT). Mucha gente se ha adherido. Se ha escrito ya mucho sobre el tema.

Entre lo que más me ha gustado, destaco la crítica que hace Arsenio Escolar (director de 20 minutos) a la insostenibilidad del actual negocio discográfico, y la crítica -que puede resultar impopular- que se hace en Vida de un Consultor al pomposo manifiesto. Como veis, hay opiniones para todos los gustos.

En primer lugar, conviene recordar que la "música" es principalmente parte de la industria del entretenimiento y que es un negocio. A la Ministra de Cultura, como tal, poco debería importarle que en el blog "Business Intelligence fácil" cualquiera pueda escuchar el "Sólo le pido a Dios" (Ana Belén) sin pagar ni un duro. Es ridículo pensar que la "música está en crisis" o que puede desaparecer. Es ridículo, es falso y es mentira. El Ministerio de Cultura debería dedicarse a otras cosas (por ejemplo, a investigar si hay alguna competencia que no esté cedida aún a las autonomías y –si no la encuentra- desaparecer). Al Ministerio de Industria, en cambio, sí que le debería preocupar. Le debería preocupar que ni Napster, ni eMule, ni Spotfy, ni nada parecido haya nacido en España. El tema de la innovación y la tecnología no se nos da demasiado bien. Preferimos el ladrillazo y cosas así.

No me gusta hablar mal de los muertos, pero… el mercado discográfico no es el único que está en crisis, la venta de gramófonos y de máquinas de escribir también está en caída libre. Las máquinas de vapor tampoco se venden como antes... Esta mañana he oído que un niño de unos 12 años preguntaba que era un walkman; ni este niño ni sus hermanos mayores comprarán jamás un CD, y estoy seguro que los niños que ahora tienen 3 o 4 años no sabrán lo que es un CD.

Crisis similares están sufriendo las agencias de viajes, los periódicos o el cine, y en ninguno de estos casos la "piratería" tiene nada que ver. Es un cambio en los hábitos de los ciudadanos provocados por evolución tecnológica. Ahora somos más activos y vamos a golpe de clic.

Las discográficas no entienden lo que está pasando. Hace 15 años, sin embargo, no se preguntaban si el precio del CD correspondía con su valor. Lo aprendieron en la escuela de negocios: sabían que no pagamos lo que valen las cosas, si no la percepción que tenemos sobre ellas. Antes vendían con suculentos márgenes. Ahora lloran ante el legislador. El disco era un producto de consumo. Ya no. No les entra en la cabeza que un disco que hace 15 años hubiesen vendido por 3.000 pesetas o más, ahora no lo queramos por 15€. Y si lo bajasen a diez u ocho euros nos seguiría pareciendo caro. Y los más jóvenes no lo querrían ni aunque valiera un 1€. Además, ¿Por qué he de pagar todos los intermediarios que producen un formato que no quiero y lo acercan hasta una tienda a la que no voy? ¿Al enviar un e-mail estoy robando a correos?

Antes, el artista cedía los derechos a una discográfica, y luego se buscaba la vida para realizar actuaciones. La tendencia apunta a que los artistas cederán su "marca" y los gestores harán una explotación total del negocio musical (incluyendo conciertos, festivales, club de fans, internet, cine, televisión, patrocinios, merchanding, discos de estudio, etc.). Así lo hizo Madonna cuando abandonó Warner para firmar no con otra discográfica, sino con Live Nation, una de las principales empresas de organización de conciertos, capaz de producir 16.000 conciertos para 1.500 artistas en 57 países. Muchos otros artistan han seguido pasos parecidos.

Pocas cosas cambiarán para los grupos pequeños. Por cada CD vendido, el artista ganaba alrededor de 50 céntimos. Es decir, que era necesario vender 60.000 discos para ganar 30.000 euros, y 60.000 discos son muchísimos discos que muy pocos artistas pueden vender. Sólo para las superestrellas el negocio discográfico suponía unos ingresos significativos. Los demás, siempre han vivido (y lo seguirán haciendo) de sus directos.

Por supuesto, la música se distribuirá para uso privado a través de internet, probablemente con algún servicio de suscripción capaz de gestionar de forma eficaz un catálogo de canciones amplio y a precios módicos (tipo Spotify). Este servicio aún no existe, y no existe porque los grandes beneficiarios del viejo modelo de negocio han perdido muchos años tratando de crear e imponer un formato que no se pueda copiar (SDMI, DRM). Fracasaron, claro.

Para finalizar, os dejo un vídeo que he encontrado en el blog de Enrique Dans que trata el problema desde la óptica adecuada, y que permite darnos cuenta de que no hablamos de pobrecitos artistas empobrecidos por las descargas, sino de empresas que pretenden mantener intactos sus márgenes comerciales...

  1. jinchosábado, 05 de diciembre de 2009

    Llevo varias semanas intentando contactar con alguien del equipo de la difunta empresa Discoplay. Ellos si que intentaron entre los años 1998 y 2003 crear un servicio de descarga de música de pago por "tarifa plana", decían. Era algo muy prometedor.Les costó caro. A partir de ese momento y tras la pérdida de confianza por parte de las discográficas, fueron progresivamente perdiendo catálogo y acabaron cerrando. La música no se muere. Las discográficas son, de facto las irresponsables autoras de su propio suicidio. Igual es lo que se merecen.

    saludos.

  2. Fco. Fidel Ortegamiércoles, 09 de diciembre de 2009

    En general estoy de acuerdo con cuanto aquí se dice. Pero hay algo en lo que creo que me pierdo. ¿Que tiene que ver con el cambio en un modelo de negocio, o la forma o el formato de distribucion de un producto, con las descargas ilegales?. Creo yo que a veces mezclamos las churras con las merinas. Y que muchos de los que alzan la voz, y no digo aue sea el caso, mas que por nuevos modelos de negocio, por lo que claman es por la cerveza gratis. En botella, en lata o en barril, pero grats

  3. BI FACILmiércoles, 09 de diciembre de 2009

    Hola Francisco,

    Entiendo tu comentario.

    Yo no defiendo, como casi nadie, el "gratis total". Sé que nada es gratis. El problema aparece cuando se intenta vender algo que ellos mismos valoran en 50 céntimos al precio de 15 euros. 50 céntimos es lo que ganan autor e interprete por cada disco vendido. Si quieres, súmale otros 50 céntimos de gastos fijos en concepto de gastos fijos de producción (los técnicos no cobran en función de las ventas). ¿Dónde van a parar los 10 o 15 euros restantes? Se trata, ni más ni menos, de intermediarios que han basado su negocio en la moniterización de los derechos de autor. A estos empresarios no les preocupa ni la divulgación de la cultura, ni los artistas, ni nada parecido. Están en su derecho, por supuesto.

    Pero no debe extrañarnos que el mercado se abra caminos alternativos, ya que los CD como tales ya no son joyas por las que estemos dispuestos a pagar 15 euros. ¿Que ocurriría si la cerveza sólo pudiese comprarse legalmente en pubs irlandeses a 9 euros la pinta? ¿Criminalizaríamos a los consumidores que tomasen cañas ilegales en el bar de la esquina?

    Es, por lo tanto, un problema de unos empresarios que no han sabido adaptarse al mercado y que, probablemente, aún podrán vivir el resto de su vida con las migajas de este negocio decadente. Los VHS también vivieron muchos años después de su obsolescencia.

    Hasta aquí, está todo claro. Mi "enfado" aparece en el momento que el Gobierno escucha las reivindicaciones de este lobby, y las pone por delante de otras reinvindicaciones sociales. Y utiliza, nada más y nada menos, que una ley denominada "Economía Sostenible" para defender estos negocios privados. Además, tenemos motivos más que suficientes para sospechar que esta legislación es una una manera de pagar favores pasados.

    Y hay otros temas interesantes de comentar, que yo no hacía, como el modo de tramitar esta ley, o el hecho de que un funcionario pueda anteponer "derechos de autor" a la "libertad de expresión". ¡Un funcionario! Tal como esta redactado este anteproyecto de ley, podrían cerrar este blog por colgar la canción "Sólo le pido a Dios" en este artículo, y seria yo el que debería ir a los juzgados a defender mis derechos... ya, ya, ya sé que no lo harán, y que esta ley esta pensada para otros casos... Pues que lo escriban, que digan claramente que quieren defender u atacar con esta "ley sostenible"...

    Un saludo. Y gracias por el comentario.

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